Siento que soy agua, que mis colores se desvanecen; que me dirijo hacia un lugar desconocido, del que no voy a volver. Intento recuperar mi forma, mi color, mi tersura, mi voz… pero se han alejado tanto de mí… y el miedo me ha dejado aquí anclada. Las cadenas que me retienen me impiden mirar hacia delante. Y esa muñeca rota, que me mira y no entiendo por qué. Esas mañanas lánguidas, licuadas, pintadas en tonos pastel… ellas me miran también. Muero cada día un poco más y el vivir se convierte en un paseo acelerado. El tiempo es como un rio de lava que devora todo cuanto encuentra a su paso. Ya no queda dónde agarrarse. Los cimientos se han derrumbado también.
Me veo flotar en medio de la nada, en donde todo está por hacer.
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